Di NO al síndrome postvacacional

Nos lo hemos pasado genial, han sido unas vacaciones estupendas, te lo has pasado de lo lindo, y ahora… Ahora toca volver a tu casa, a tu trabajo y a tu día a día. Puede que te encante tu trabajo, pero te gusta más estar de vacaciones, pero no pasa nada, vamos a darte unos consejos para que no sea tan dura la vuelta.

No intentes hacer todo el trabajo acumulado en un solo día, porque conseguirás pegarte un atracón y sentirte frustrada si no lo consigues. Adáptate tranquilamente y el primer día utilízalo cómo toma de contacto, cuenta tus vacaciones, charla y pregunta a tus compañeros sobre las suyas, puede que te den ideas para próximas escapadas. La comunicación fluida hace que sea más llevadero el periodo de adaptación.

Cuando termines de trabajar, no te vayas directamente a casa (salvo que tengas obligaciones ineludibles) aprovecha estos últimos coletazos de sol para dar una vuelta y sentir que el día te cunde más que para ir a trabajar. O bien, vuelve a casa, pero luego sal un rato a dar una vuelta, aunque sean 15 minutos: esto te dará la sensación de libertad que tenías en vacaciones. Durante esos minutos piensa sólo en ti, no pienses en las obligaciones que tienes, ni en el día siguiente, recuerda las vacaciones  y las sensaciones que tuviste y recréate en ese momento.

Es mejor que no te cojas todas las vacaciones juntas, porque el golpe será más duro, asume la vuelta al trabajo como algo normal, sin hacer un mundo de ello. Así evitarás la tristeza, la depresión, la ansiedad, el insomnio, la tensión y las náuseas que pueden aparecer debido a este estado de síndrome postvacacional.

Solemos escoger el día de vuelta en lunes, plantéate escoger otro día, así se te hará más liviano  y no tendrás cinco largos días por delante para volver al fin de semana.

¡Tú puedes con ello! Así que, ¡adelante!